Entorno

La vivienda rehabilitada, casa y edificación contigua, datan según escritos del ayuntamiento de hace más de 100 años. La vivienda constaba de un bajo con dependencias: cocina, zaguán y cuadras. La planta alta estaba destinada a dormitorios, y la edificación contigua como pajar. La típica casa de aldea gallega. La rehabilitación convirtió las cuadras y el pajar en nuevos dormitorios. La vivienda pertenece a la parroquia de Os Ánxeles, lugar muy característico por abundar todo tipo de prados, en las tierras de Boimorto.

Dicha parroquia de Los Ángeles, según los escritos encontrados se llamaba Perros y cambió su nombre al introducirse el castellano en Galicia puesto que no tenía nada que ver con tales animales. Conserva algunos restos románicos en su iglesia, de la primera mitad del siglo XII, entre ellos el arco triunfal de ingreso al presbiterio y los canecillos que sostienen el alero del tejado.

Las tierras de Boimorto pertenecen a lo que en Galicia se llama tierras de “montaña”. Son tierras de relieve ondulado, sin llegar a constituir verdaderas sierras ni altas cumbres. La altitud oscila entre los 614 metros del Coto de Salgueiros, al sur del municipio, y las orillas del Tambre, al norte, que discurre a poco más de los 400 metros. Una excepción la encontramos en la esquina oriental que sube por las laderas de los montes del Bocelo hasta alcanzar los 733 metros en el Coto das Amieiras. El ayuntamiento de Boimorto, cuya etimología no tiene nada que ver con “buey muerto”, tenía su capital municipal hasta hace poco en el lugar de A Gándara, pero fue trasladad recientemente a Os Asentos.

Vista panorámica de Boimorto

Desde el punto de vista hidrográfico el municipio de Boimorto se halla sobre una serie de lomas divisorias de las cuencas del Tambre y el Ulla. Su actividad es casi exclusivamente agrícola y ganadera. La antigüedad del doblamiento queda patente en los restos prehistóricos existentes en Dormeá y Sendelle. En época romana, un ramal secundario de la Vía Nova que unía Braga con Astorga, atravesaba el municipio.

La historia de Boimorto está absorbida por el próximo Monasterio de Sobrado dos Monxes. De algunas de sus parroquias tenemos noticias en documentos muy antiguos como es el caso de Dormeá, que con el nombre de Dormiana figura en una adjudicación a la sede iriense en el concilio de Lugo del año 569. Luego pasó a ser posesión del cabildo compostelano por donación de la reina doña Urraca. Pero el poderoso monasterio de Sobrado, uno de los que ejerció más influencia en tierras gallegas, dirigió la vida y la historia de la comarca.

Sobrado dos Monxes. Claustro

Las tierras de Boimorto son aptas para la práctica de la caza y la pesca fluvial. Su gastronomía se basa precisamente en los resultados de estas dos actividades. La trucha y el conejo se preparan de forma exquisitas en varias casas de comidas del municipio. También se elaboran sabrosos quesos que se comercializan con el nombre genérico de Arzúa.

Son muy numerosos los pazos registrados dentro de los límites de Boimorto, pero casi todos perdieron sus características palaciegas y se han convertido en “casas grandes” de labranza. Es fácil descubrir en muchas de las casas de labranza esparcidas por las tierras de Boimorto restos de antiguos pazos, lo que indica una gran prosperidad en tiempos antiguos. También encuentran los especialistas y arqueólogos no pocos lugares de investigación en castros mamaos y menhires, como los de Andabao, que pasan desapercibidos para el turista en general.

Pazo de Villamarín

En la parroquia de Dormeá, una de las que más se citan en los documentos medievales, se conserva la pequeña iglesia de San Cristovo, sencillo templo románico del siglo XII. Perteneció a un monasterio femenino fundado en 1152 por doña Lupa, hija del conde de Galicia Pedro Froilaz de Traba y mujer del Conde de Monterroso don Munio Peláez. El templo es de una nave y un ábside de planta rectangular, cubierto con bóveda de cañón; se ingresa bajo un arco triunfal apuntado apoyado en semicolumnas adosadas. En esta parroquia, al borde de la carretera general se conserva el pazo de Vilanova, conocido como A Casa Grande. Su primitiva construcción parece datar del siglo XVI. Tiene una bonita balconada angular sobre airosas columnas y balaustrada barroca. En los escudos se pueden ver los roeles de los Castro de Lemos, de quienes descienden los vinculantes de esta casa, y las fajas de los Ulloa. Perteneció desde el siglo XVII a los Prado y Saavedra. Tiene una sencilla capilla, separada del edificio por un pequeño arroyo, y una gran finca alrededor.

Sendelle